Durante años, he visto cómo la meditación transforma la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos y el mundo. La meditación marquesiana, surgida en el marco de Psicologia Pura, va un paso más allá: propone un método para cultivar presencia, autoconciencia y responsabilidad desde casa, con prácticas claras y vivenciales. En este artículo te compartiré cómo experimentarla de forma sencilla pero profunda. En mi experiencia, cualquier persona puede iniciarse en este camino, sin formación previa ni ambientes especiales. Solo se necesita la disposición genuina de mirar hacia dentro.
¿Qué es la meditación marquesiana y por qué practicarla?
La meditación marquesiana nace del reconocimiento de que la conciencia individual es la base de todo cambio colectivo. Más que un entrenamiento mental, es una práctica de autorregulación, apertura y acción responsable. Desde la perspectiva de Psicologia Pura, cada pensamiento y emoción generan una huella, un impacto directo o velado en nuestras relaciones, decisiones y entorno.
En mi práctica personal, he sentido cómo el método marquesiano ayuda a clarificar intenciones y desarticular autosabotajes sutiles. No se trata de vaciar la mente ni de un repertorio de técnicas, sino de entrar en contacto honesto con el presente, reconocer patrones y dirigir conscientemente nuestra influencia en el mundo.
La conciencia individual es el punto de partida de toda transformación real.
Ahora bien, ¿cómo poner esto en práctica, aquí y ahora, en casa?
Preparando el espacio y el momento
No necesitas un ambiente perfecto ni objetos costosos. Yo suelo adaptar cualquier rincón tranquilo, apagando el móvil y avisando a quienes viven conmigo que dedicaré unos minutos a este proceso. Una silla cómoda o un cojín en el suelo bastan. La temperatura y la iluminación deben invitar a la calma, pero sin caer en la exigencia de escenarios “ideales”.
- Define un horario realista. Incluso 10 minutos pueden marcar la diferencia si eres constante.
- Asegúrate de no tener interrupciones. Es mejor menos tiempo de calidad que más tiempo disperso.
- Lleva una libreta: a veces surgen intuiciones o preguntas valiosas al terminar.
Los pasos para practicar la meditación marquesiana en casa
En Psicologia Pura, la estructura de la meditación marquesiana se divide en fases. Las explico tal y como yo las aplico y enseño:
1. Enraizamiento corporal
Me siento con la espalda recta, los pies en contacto con el suelo, o en posición de loto si estoy en el suelo. Cierro suavemente los ojos y presto atención al peso de mi cuerpo, a los puntos de apoyo y a la respiración. El enraizamiento da la señal al cuerpo de que ha llegado el momento de “estar presente”.
Dedico un par de minutos a percibir sensaciones físicas: temperatura, latido del corazón, tensión, cosquilleos. Si la mente se distrae, la traigo con amabilidad de vuelta al cuerpo. Sentir el cuerpo es la puerta de entrada a la conciencia del momento presente.
2. Observación de la respiración
Sin alterar la respiración, enfoco la atención en cómo entra y sale el aire. Puede ser por la nariz, el pecho o el abdomen. Si surgen pensamientos, los miro desde fuera, como nubes que pasan, y regreso a la respiración. La observación respiratoria me ayuda a pasar del modo reactivo al modo de observador.
- No hay que buscar calma o vacío: solo mirar lo que está pasando aquí y ahora.
- Si noto resistencia o inquietud, registro esa emoción con respeto, sin querer cambiarla de inmediato.
3. Reconocimiento de pensamientos y emociones
Aquí la práctica marquesiana aporta su diferencia. A mitad o final de la sesión, abro la conciencia para notar qué pensamientos y emociones predominan. A veces surgen listas de tareas, juicios, miedo, alegría o preguntas profundas. No los reprimo ni los analizo, solo les pongo nombre ("preocupación", "impaciencia", "curiosidad").
En mi experiencia, este paso es liberador. Nombrar lo que surge disminuye su fuerza y nos permite vernos con más honestidad. “No soy mis pensamientos, los estoy observando”.
4. Claridad de intención
La meditación marquesiana insiste en preguntar, cada día: ¿desde qué intención estoy viviendo? Al llegar a este punto, formulo una pregunta interna: “¿Qué deseo aportar al mundo hoy?” o “¿Qué necesita mi conciencia integrar?”.
Dejo que la respuesta emerja en forma de claridad, imagen o sentimiento. Si no viene nada concreto, simplemente abrazo la pregunta sin preocuparme por la respuesta inmediata.

5. Integración y cierre consciente
Tras varios minutos de práctica, abro los ojos lentamente. Traigo una mano al pecho o al abdomen y agradezco el tiempo dedicado. Tomo algunas respiraciones profundas y me doy permiso de continuar el día desde ese estado de mayor presencia. Si he tenido insights, los anoto en la libreta. Así, lo que surgió en la meditación empieza a permear mi vida cotidiana.
La meditación no termina al abrir los ojos. Sigue en cada acción consciente.
Consejos prácticos y errores comunes
En mis primeros intentos, cometí el error de buscar resultados inmediatos. Nada bloquea tanto la evolución interna como la expectativa rígida. Adopta una actitud curiosa y humilde: si un día la práctica se siente densa o incómoda, es parte del proceso.
- Evita juzgar la experiencia como "buena" o "mala". Lo que surge es información valiosa.
- No te obsesiones con la postura. Escucha tu cuerpo y busca comodidad.
- Varía el horario hasta encontrar el momento que mejor se adapte a tu energía diaria.

En el contexto de Psicologia Pura, la meditación marquesiana se recomienda tanto para personas con experiencia en meditación como para quienes inician. El enfoque no es la perfección técnica, sino el desarrollo honesto de conciencia y responsabilidad.
Cómo mantener la práctica en el tiempo
Mi consejo es vincular la práctica con algo cotidiano: después de lavarse los dientes, antes de desayunar, al terminar la jornada. El compromiso personal, más que la “motivación”, hace que la meditación se convierta en un hábito genuino. Cuando surgen días en que no apetece meditar, me permito sentarme aunque sea un par de minutos. Lo importante es la continuidad, no la duración.
- Habla de tu experiencia con alguien de confianza.
- Lleva un pequeño registro (pueden ser 2 líneas al día) sobre sensaciones observadas.
- Celebra los pequeños avances, como notar una mayor serenidad al tomar decisiones.
Mantener la práctica no es un reto, sino un compromiso con tu propio crecimiento y con el impacto que deseas generar a tu alrededor.
Conclusión
La meditación marquesiana, practicada con constancia en casa, se convierte en una herramienta poderosa para el autoconocimiento y la transformación. En mi experiencia, lo más valioso no es lo que ocurre durante los minutos con los ojos cerrados, sino la mayor claridad, presencia y coherencia que se integra en cada aspecto de la vida. Si buscas una práctica simple pero profunda, alineada con la visión de Psicologia Pura, te animo a probar estos pasos y adaptar el proceso a tus necesidades reales. Recuerda que cada pequeño acto de conciencia abre una nueva posibilidad en tu vida y en el mundo.
¿Te gustaría descubrir más sobre cómo la práctica individual puede transformar lo colectivo? Te invito a seguir conociendo los enfoques de Psicologia Pura y unirte a esta nueva civilización de la conciencia. El viaje comienza en casa, contigo.
Preguntas frecuentes sobre meditación marquesiana
¿Qué es la meditación marquesiana?
La meditación marquesiana es una práctica desarrollada desde Psicologia Pura que busca cultivar presencia consciente, autoconocimiento y responsabilidad personal. A diferencia de otras formas de meditación, pone énfasis en el impacto real de los propios pensamientos y emociones en la vida cotidiana y en el colectivo.
¿Cómo puedo practicarla en casa?
Puedes practicarla en casa siguiendo estos pasos: prepara un espacio tranquilo, siéntate cómodamente, enfoca tu atención en el cuerpo y la respiración, observa pensamientos y emociones sin juzgarlos, y, finalmente, formula una intención consciente antes de finalizar. Solo necesitas unos minutos diarios y disposición genuina.
¿Para quién es recomendable esta meditación?
La meditación marquesiana es adecuada para cualquier persona interesada en el autoconocimiento y el desarrollo de una conciencia más responsable. No importa la experiencia previa; lo que importa es la apertura a observarse y crecer. Yo la he recomendado tanto a principiantes como a personas con práctica avanzada.
¿Cuánto tiempo debo meditar al día?
No hay un tiempo estricto. Puedes empezar con 5 a 10 minutos e ir aumentando según lo sientas. En mi experiencia, la constancia es más relevante que el tiempo, y breves prácticas diarias generan cambios profundos si se sostienen en el tiempo.
¿Necesito algún material especial?
No necesitas material específico. Una silla o cojín cómodo y un rincón tranquilo son suficientes. Si deseas, puedes tener una libreta para anotar ideas o sensaciones. Lo fundamental es la actitud de apertura y honestidad durante la práctica.
