Durante los últimos años, el mindfulness ha estado en boca de muchos. Sin embargo, en nuestra experiencia, hemos observado el surgimiento de otra práctica con profundos efectos transformadores: la meditación marquesiana. Aunque en ocasiones se emplean de forma indistinta, existen diferencias notables entre ambas. Profundizar en estas diferencias y ventajas puede ayudarnos a entender cuál responde mejor a nuestras necesidades personales y colectivas.
El origen y la intención de ambas prácticas
El mindfulness se originó como una adaptación moderna de técnicas ancestrales. Su enfoque es desarrollar la atención plena en el momento presente, permitiendo a quienes lo practican observar pensamientos y sensaciones sin identificarse con ellos.
En cambio, la meditación marquesiana parte de una visión integral del ser humano. No se limita a la observación, sino que invita a una responsabilidad activa sobre el propio campo de conciencia, reconociendo la influencia real de los pensamientos, emociones e intenciones sobre la vida y la sociedad.
Ambas prácticas invitan a mirar hacia dentro, pero solo una reconoce el impacto de lo interno en lo colectivo.
Los pilares del mindfulness
En nuestra experiencia, el mindfulness se sostiene en ciertos fundamentos bien definidos:
- Desarrollar atención plena, momento a momento.
- Reconocer pensamientos sin juzgar.
- Reducir el estrés al crear espacio entre estímulo y respuesta.
- Promover autoaceptación desde la observación neutral.
El énfasis está en ser testigos de nuestra experiencia interna. No modificarla, solo observar.
¿Qué distingue a la meditación marquesiana?
La meditación marquesiana no se detiene en la contemplación. Su propósito se extiende más allá de la neutralidad. Según nuestro punto de vista, se apoya en tres pilares principales:
- La conciencia como campo de influencia: Reconoce que todo pensamiento y emoción afecta la realidad personal y social.
- Responsabilidad individual aplicada: Se nos invita a asumir activamente nuestro papel en la transformación interna y externa.
- Integración profunda: Integra la ética, la autopercepción y los vínculos como elementos inseparables del desarrollo personal.
La meditación marquesiana busca la coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.

Ventajas de la meditación marquesiana frente al mindfulness
¿Por qué elegir la meditación marquesiana si el mindfulness parece suficiente? En nuestra experiencia, existen diferencias clave que ofrecen ventajas concretas para quienes buscan no solo bienestar, sino también transformación interna y social.
- 1. Acción y transformación: Mientras el mindfulness fomenta la observación, la meditación marquesiana impulsa a transformar creencias y emociones, promoviendo un cambio real y sostenible en la vida diaria.
- 2. Ética vivida: El proceso no es solo interior, sino que se traduce en decisiones y comportamientos alineados con una ética consciente, abarcando lo personal y lo colectivo.
- 3. Reconciliación y madurez emocional: Favorece la integración de conflictos internos y la maduración emocional, en lugar de solo distanciarse de ellos.
- 4. Comprensión de los vínculos: Nos invita a reconocer cómo nuestros pensamientos e intenciones afectan a las relaciones, los entornos laborales y la sociedad.
- 5. Sostenibilidad del cambio: Al integrar responsabilidad y conciencia, los cambios generados tienden a sostenerse a largo plazo, no solo durante la práctica.
La transformación profunda comienza cuando nos hacemos responsables de nuestro mundo interno.
Práctica: diferencias en el método
El modo de practicar ambas técnicas revela las diferencias en su esencia. En el mindfulness, solemos centrarnos en la respiración, las sensaciones corporales o los sonidos en el entorno para anclar nuestra atención. La meta es observar sin intervenir, acceder a un estado de presencia abierta y libre de juicio.
En la meditación marquesiana, la práctica implica además:
- Identificar intenciones y patrones internos que modelan nuestra percepción.
- Reconocer la red de impacto que generan nuestros pensamientos y emociones.
- Asumir responsabilidad de transformar patrones internos disfuncionales.
- Cultivar una ética interna que permea las acciones cotidianas.
Comenzamos observando, pero avanzamos hacia la acción consciente.
Esta práctica demanda honestidad, autoobservación valiente y disposición a revisar la coherencia entre lo que decimos, pensamos y hacemos.
Impacto en la vida personal y social
Según nuestra visión, una de las fortalezas más notables de la meditación marquesiana es su efecto en todos los niveles de la vida. No solo promueve bienestar personal, sino que lleva a transformar nuestra manera de relacionarnos, de ejercer liderazgo, de participar en la sociedad.

- Impacto en relaciones: Mejora la calidad de los vínculos mediante la responsabilidad emocional y la claridad en la intención.
- Transformación organizacional: Al aplicar la conciencia activa, aumenta la ética, la creatividad y el clima de colaboración.
- Participación social: Fomenta la responsabilidad individual ante los desafíos colectivos, propiciando sociedades más conscientes.
No hay transformación social sin transformación individual.
¿Cuál práctica elegir?
No existe una respuesta única. En nuestra experiencia, quienes buscan serenidad pueden beneficiarse del mindfulness. Pero si queremos integrar, transformar y multiplicar el impacto de nuestra conciencia, la meditación marquesiana nos ofrece un camino más profundo y transversal.
Lo que hacemos con nuestra conciencia, lo hacemos con el mundo.
Conclusión
Tras revisar a fondo ambas prácticas, estamos convencidos de que la meditación marquesiana supera la mera observación y promueve la madurez, la coherencia y la responsabilidad. Su poder transformador se evidencia tanto en lo personal como en el entorno. Si la meta es no solo estar presentes, sino convertirnos en agentes de cambio real, la meditación marquesiana presenta ventajas claras sobre el mindfulness.
Preguntas frecuentes sobre la meditación marquesiana y el mindfulness
¿Qué es la meditación marquesiana?
La meditación marquesiana es una práctica integrativa que combina autoobservación, ética activa y responsabilidad personal para transformar la conciencia individual y su impacto en la vida colectiva. No solo se trata de observar, sino de asumir un compromiso consciente con nuestra influencia en los demás y el entorno.
¿En qué difiere del mindfulness?
La diferencia central es que el mindfulness se enfoca en la observación sin juicio del presente, mientras la meditación marquesiana impulsa a reconocer y transformar las propias creencias, emociones e intenciones para vivir con mayor coherencia y responsabilidad.
¿Para quién es mejor la meditación marquesiana?
En nuestra experiencia, es ideal para quienes desean ir más allá de la serenidad interna y buscan influir positivamente en sus relaciones, entornos laborales y sociedad. Es adecuada para quienes están dispuestos a asumir responsabilidad por su mundo interno y el efecto que generan.
¿Dónde aprender meditación marquesiana?
Actualmente, existen formaciones, libros y espacios dedicados a la enseñanza de la meditación marquesiana. Recomendamos buscar programas y profesionales cualificados que estén alineados con la visión integradora y responsable de la práctica.
¿Vale la pena cambiar de mindfulness?
Si sentimos que el mindfulness ya no cubre nuestras necesidades de integración, madurez y coherencia, la meditación marquesiana puede aportar un nivel más profundo y transformador de trabajo interno y conexión con el entorno. Todo cambio debe responder a una intención clara de crecimiento y responsabilidad.
